En Octubre del año pasado (creo) empecé a ir a aprender a dibujar cómics al taller del Gran Juan Pablo Milito. Mi idea era (y sigue siendo) hacer historietas.
Sin embargo, lo mío es escribir, no es que sea bueno, sino que es lo que me gusta, y desde que, hace un par años, empecé a hacer guiones de historietas (algunos de los cuales dibujó el fenomenal Germán Curti) ya nada fue lo mismo, encontré un nuevo lugar de expresión, que complementó, expandió y enriqueció mis horizontes literarios; encontré nuevos límites y sobre todo, nuevos espacios. Podría decirse, aunque no deja de ser una falacia, que narrar con imágenes y palabras duplica la capacidad de expresar. Quiero creerlo... En fin, la cuestión es que en este territorio artístico como guinista estoy siempre preso de mis incapacidades, básicamente lo malo de ser guionista es que no soy dibujante. Y como no tengo ni contactos ni dinero para pagar, ni cara para pedir dibujos a cambio de vagas promesas; a sabiendas de que no tengo y nunca tuve ningún talento para el dibujo, me lancé irreflexivamente a dibujar.
Me cuesta mucho, ciertamente, pero después de casi medio año de seguir la huella que me traza Juan, empiezo a creer (ojo, recién ahora) que algún día, con muchísimo esfuerzo y dedicación y superando mi natural desidia, puedo llegar a dibujar algo. Es muy alentador, es más, ya empecé a proyectar guiones que guardo para mí. Espero no desfallecer en el camino.
Bueno, quería compartirlo, porque hasta ahora he sido un mero espectador en DA. Eso va a cambiar a partir de ahora.










